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30 de septiembre de 2026 · Privacidad

Dónde terminan los datos que se entregan a la IA en la nube: tres años de crónica

No es un riesgo teórico: sucedió, está documentado, y ningún caso necesitó un hacker. Solo gente trabajando, un botón de «compartir», una base de datos abierta, una orden judicial.

El error de buena fe

Primavera de 2023, Samsung. En veinte días, tres veces: ingenieros de semiconductores pegaron en ChatGPT código fuente reservado y el acta de una reunión interna — buscando ayuda, como cualquiera. La empresa terminó prohibiendo los chatbots a todo el personal (Bloomberg, 2 de mayo de 2023). En el mismo período, los reguladores profesionales empezaron a advertir: un tribunal británico avisó a los abogados que subir expedientes reservados a una plataforma de IA abierta puede violar la confidencialidad y hacer perder el privilegio legal; y los datos de pacientes entregados a un chatbot salen de la protección del secreto médico — el proveedor de la IA no está obligado por ella.

El botón de «compartir»

Verano de 2025. Las conversaciones «compartidas» de ChatGPT terminaron indexadas por Google: miles de chats legibles por cualquiera con una búsqueda — adicciones, temas de salud, datos de clientes. OpenAI retiró la función hablando de un experimento que «creaba demasiadas ocasiones de compartir por error» (TechCrunch, 31 de julio de 2025). Un mes después le tocó a Grok: cientos de miles de chats compartidos, indexados porque el enlace no bloqueaba a los buscadores.

La infraestructura de otro

Enero de 2025, DeepSeek. Los investigadores de Wiz encontraron una base de datos del proveedor accesible desde internet sin ninguna autenticación: más de un millón de líneas de registro, con historiales de chat de los usuarios y claves internas. Se cerró rápido tras el aviso — pero quien la hubiera encontrado antes, lo tenía todo.

El tribunal

2025–2026. En la demanda del New York Times contra OpenAI, el tribunal ordenó conservar todas las conversaciones — incluidas las que los usuarios habían borrado — y en enero de 2026 confirmó la entrega de 20 millones de chats a los demandantes (Bloomberg Law). En febrero de 2026 un juez federal estableció que los documentos preparados con una IA de consumo no están cubiertos por el secreto de defensa: una treintena de documentos de un imputado fueron entregados a la parte contraria. Traducido: lo que se escribe a una IA en la nube puede conservarse contra la voluntad de quien lo escribió, y un día leerse en una sala de audiencias.

Cuatro caminos distintos — el error humano, un enlace, una base de datos ajena, una orden judicial — y un solo punto de llegada: los datos, una vez que salen, no vuelven.

La pregunta correcta

Para una empresa dominicana — la paquetería con los datos y las cédulas de sus clientes, la clínica con historias médicas, el estudio contable con los números de terceros — la pregunta no es «¿mi proveedor de IA es serio?». Es: ¿los datos de mis clientes tienen que salir de la empresa? Si la inteligencia está en una máquina en su oficina — así construimos Conectao Core — los cuatro caminos de esta crónica simplemente no existen: nada viaja, nada se comparte por error, nada queda en la base de datos de otro, nada puede ser entregado por terceros. De los costos escribimos aquí; esta es la parte que no se mide en pesos.

Fuentes

Forbes — Samsung prohíbe los chatbots tras la fuga de código (05.2023) · TechCrunch — chats de ChatGPT indexados por Google (07.2025) · Wiz Research — base de datos de DeepSeek expuesta (01.2025) · Bloomberg Law — orden de entrega de 20M de chats (01.2026) · Harris Beach Murtha — sin privilegio para documentos de IA de consumo (02.2026) · ICT&Health — los datos de los médicos en ChatGPT